Redes enredadas
Ahora tenemos a la mano cientos de apps, plataformas y programas en línea que nos permiten estar conectados. ¿Conectados o controlados? Pero, ¿Por qué control?, el que nosotros ejercemos sobre los demás y el de internet sobre nosotros mismos.Antes para saber cómo estaba una persona se utilizaban dos algoritmos que tomaron años descubrirse: Como estas, pero personal, no escrito. Y así mismo la respuesta era predecible y pasiva pero certera: bien/mal. Fin.

Ahora tenemos a la mano cientos de apps, plataformas y programas en línea que nos permiten estar conectados. ¿Conectados o controlados? Pero, ¿Por qué control?, el que nosotros ejercemos sobre los demás y el de internet sobre nosotros mismos.Antes para saber cómo estaba una persona se utilizaban dos algoritmos que tomaron años descubrirse: Como estas, pero personal, no escrito. Y así mismo la respuesta era predecible y pasiva pero certera: bien/mal. Fin.
Pero la cosa se ha complicado y dependiendo de lo que vamos a hacer hay una red social. Para ver que está haciendo alguien: Instagram, para ver que piensa: Twitter, para sus estados y la última vez que se conectó a una red WhatsApp, para todas las anteriores Facebook.Para ver qué videos, canales o canciones consume YouTube o spotify, para agregar al jefe y chismosear el perfil LinkedIn. Por su puesto para hablar en video Snapchat o Skype. Pero lo más inquietante son las redes sociales para ligar o flirtear, como Tinder, Badoo o Grind, como si coquetear en la realidad no fue ya muy complejo.Aunque nuestra información privada está distribuida en varios formatos, nuestros datos están actualizados y disponibles en tiempo real. Por ejemplo, no en vano dicen que las redes sociales realzan la egolatría: "estoy comiendo en lo más caro", "estoy viendo la última película" o estoy en el mejor bar", eso sí, no cuentan valor de la comida, las boletas o el cover. Somos Fake News.
Podemos controlar el tiempo y las acciones de los demás y en cierta medida los hacemos, pero más nos controlan las redes a nosotros mismos. Y no solo las redes, sino los cambios que han traído en nuestras vidas. Para Carreño y su Manual de urbanidad y buenas maneras, era terrible tomarse la sopa antes del seco, hoy nos parece el acto más descarado y beligerante, no contestar una llamada, colgar o rechazar la misma o peor aún, que nos dejen en visto. Vivimos esperando una notificación, alucinamos creyendo que el celular vibro, nos enojamos si no nos responden rápido, y lo más preocupante, nos entristecemos si no tenemos la cantidad de likes deseados. Dejamos de dormir para ver los meses, nos roban el celular por hacer video llamadas en la calle, y esto es solo el principio. Ni hablar de la manipulación de los medios, de la publicidad, de la política o de tu mama y tus tías que comentan tus fotos.Las redes están aquí, y pensar que llevamos menos de 10 años con muchas de estas. ¿
Cuál será el futuro? Sexo por hologramas o con robots, tele transportación galáctica como Futurama, o el internet como un espacio en la nada que se conecta en el cuello como en el futuro de Los Simpson. Ese futuro está cerca y cada vez más se parece más a Black mirror.

